domingo, 8 de noviembre de 2009

FAUNA MEDIÁTICA. CAPÍTULO PRIMERO

La atmósfera, más concretamente la próxima troposfera,

es el hábitat de las mariconas místicas,

que fluctúan entre el cielo y al tierra levitando como

arcángeles insustanciales sin encontrar su sitio. Pasan de

forma ininterrumpida por una inacabable metamorfosis,

tratando de suavizar sus rasgos inicialmente masculinos,

que de forma paulatina se van afeminando y finalmente

se pierden engullidos por ese aspecto asexuado de

memos traslucidos al borde del éxtasis. Son seres

semietereos siempre próximos a la transfiguración que

atrapados en la inopia deambulan enajenados,

negándose a un olvido sacrílego.

En la zona baja del sórdido entramado arbóreo,

comparten nicho ecológico con los micos aulladores,

las mariconas parlantes, estas cotorras practican su

verborrea fácil e hiriente a diario, sacando a relucir

los trapos sucios del famoseo sin ninguna compasión.

Es esta una canalla irreverente y malévola que

micciona sobre los sentimientos de la gente poniendo

al límite la paciencia del más cauto. Disfrazados

de periodistas, hablan, proclaman, inventan,

difaman y manipulan la información a su antojo,

hurgando en los entresijos de la privacidad,

extendiendo el hedor del cotilleo a horizontes

ilimitados, volcando sus frustraciones y su

falta de talento, en el despiece ético y estético del

sustrato que metabolizan. Carroñeros de vuelo

bajo que apestan por su insolencia y su procacidad,

pretenciosos que se creen coronados por la

lucidez de los sabios.

Patéticos quejicosos que medran en la

polvareda de la desinformación y súcubos que

vierten el vómito de la maledicencia, incitando a

la puja en esta subasta de excentricidades.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Las doñas de las rosas blancas

Las Doñas de las rosas blancas.
Meretrices a las puertas del Congreso,
Reclamando el perdón para los presos.
La Paz de un conflicto
del que son los muertos, míos.
¿Donde estaban esas zorras y sus rosas,
Cuando yo sostenía los cadáveres,
y arreciaban oleadas de sangre en las aceras
y el frío pétreo de la muerte me atería.?
¿Dónde estaban esas viejas plañideras,
que hoy reclaman que se incumpla la justicia.?
¿Dónde estaban esas progres de bandera
que hoy negocian con la sangre de mis hijos?
¿Celebrando quizá con los verdugos
O encamadas como perras con sus chulos?

¡Pero no muriendo, como yo, por los caídos!

Yo quiero ver mi tierra liberada,
no sometida al puño terrorista.
Callada, no silenciada
por la expansión del miedo,
no contando muertos y cicatrices,
ni abrazando vacíos irreversibles.
Serena,
no hostil, propagando traiciones
no amasando venganzas ancestrales
enquistadas en la noche eterna.
¿Es que nadie vio la sangre por las calles?
¿Nadie vio los cuerpos desmembrados?
¿Nadie oyó los gritos lacerando
cada rincón del alma asesinada?
Nadie midió la dimensión del miedo,
el espanto emergiendo de las simas
invadiendo los instantes como el humo,
extendiendo violento muerte y ruinas?.
¿Nadie sintió el dolor brotando a chorros
como un silbido helado y lacerante?
¿Y la fatiga caminando errante
buscando explicaciones y consuelo?
¿ Porqué?
Mis hijos están muertos
en medio de la calle, con un tiro en la nuca.
Muertos
en medio de la calle, en un mar de pólvora.

Muertos
En medio de las bestias.
Ellos no enarbolaban banderas,
no empuñaban pistolas, ni blandían armas.
No emergían de las trincheras
como chacales acorralando con furia al enemigo.
No eran combatientes.
Eran hombres, en medio de las bestias
Eran niños, en medio de las bestias.
Eran mujeres, en medio de las bestias
Mujeres, no milicianas de relincho fácil.
Hombres, no soldados de guerras arcaicas
Niños, sin fantasmas frente a la vida.



Ellos eran el futuro y están muertos.
Ellos están muertos. Yo de luto.
De luto, inamovible.
De luto, inquebrantable.
De luto hondo, de luto a voces
reclamando justicia,
Ondeando pañuelos blancos con sus nombres,
como las madres, como las abuelas argentinas
Paseando por las plazas con sus nombres,
Sin tregua,
Reclamando justicia hoy y siempre.

La tierra donde yacen nuestros muertos
maldice el perdón y al que perdona al asesino.

Ellos están muertos
Nosotros recordándolos.

Atentado al cuartel de Zaragoza

Hay cunas vacías y rostros angélicos,

chupetes y muñecos desmembrados

entre los escombros.

Tiovivos sonoros y autómatas bailando

entre los escombros.

Niños rotos entre los escombros,

Hombres segados bajo los escombros,

Mujeres arrancadas de un golpe de la vida,

Cuerpos inmóviles arrojados a la calle

por la onda expansiva .

No respetó la bomba la limpia madrugada

Reventó en el silencio del claro amanecer

Atravesó la aurora, silbando la metralla

Acuchilló los tímpanos,

Bateó la espalda a golpes secos

Socavó los cimientos,

Doblegó las estructuras

Extendiendo sobre el suelo

un mar de escombros.

En el aire el fuego cárdeno

expandiéndose.

Un polvo denso irrespirable.

Y el dolor abarcándolo todo,

escapándose del alma a borbotones,

bebiéndose las lágrimas

de los transeúntes,

escarbando con las manos

entre los escombros.

Y el dolor ,buscando a Dios

entre los escombros.

Yo tengo el perdón………….. y no perdono

Tengo la misericordia……… … y no la ejerzo

Tengo la piedad ……………………y me la trago

La clemencia………la perdí buscando a Dios

entre los escombros .

viernes, 20 de marzo de 2009

SE LLAMA ZAPATERO

Regresas de la herrumbre de la historia,
arrastrando el terror
desenterrando cadenas y mordazas,
sacando el polvo de los muertos
a la plaza.
Resucitando huesos de hondas raíces,
Sacando del olvido
rencores viejos.
A golpe de látigo, pala y pico
Vuelan los muertos de sus fosas
al cauce seco de los surcos .

Dejad los combatientes de la ira
la rabia en la salmuera del silencio,
dejad que los hijos de los vivos
convivan , con los hijos de los muertos.
Deja al llanto salobre ,ser rocío
Deja al tiempo limando cicatrices,
Y a los muertos hundiendo sus raíces
En la sima de la tierra vertebrada
Deja a tus muertos y mis muertos quietos,
Ni pasto del olvido, ni olvidados
Muertos………….

Muertos…………
Del fuego enemigo en las trincheras.
Muertos…………
Por la indómita canalla.
Muertos………..
Por la mano justiciera
Después de la masacre y la batalla
Muertos por la férrea dentellada
de la intolerancia negra,
de la injusticia y la tralla.

Deja a los muertos la paz
Y el susurro de los rezos.

Deja a los muertos en paz
Sus cenizas en silencio
Deja la tierra sagrada
Esté o no, en los cementerios

Arroja
A la Fosa común del olvido
los mástiles de las banderas,
las razones del luto,
y la victoria.
Cal ,en la fosa común del olvido

Cruces blancas por las victimas
Sin nombre.
Cruces blancas por los hombres.

SIN AMPARO

Una mancha violeta
rodea tus ojos
Una blancura nívea
arde en tu cara
Un silencio de siglos
besa tu boca …………
y la muerte implacable
te robó el alma.
¿De qué profunda oscuridad
Surgió la sombra?
¿De qué piel escamosa
brotó el veneno?
¿Qué mente incendiaria
extendió la orden?
Que nos dejo perdidos…….
Llenos de miedo.

Que clamor,
Vomitó tanto silencio.
Que mecánica errónea
Legitimó tu muerte
En que vuelo traspasaste el horizonte
En qué viento cabalgó la mala suerte
Que mal fario
Dilapido todo tu tiempo
En que cielo refulgió tu frió inerte



¿Por qué la sangre
Se te quedo quieta?
¿Por que la vida
No fluyó en tus venas?
Por que la luna te beso la frente
Y su frió brutal, decretó tu pena


Vimos absortos
Como te marchabas
Maniatados por el pánico de la derrota
Con la rabia en los ojos
Secos de lágrimas
Y la amargura hundiéndose en los costados
Y la ira oprimiéndonos la garganta
Indefensos, golpeados
Ciegos de dolor,
Solos…….. Sin amparo
Derribados por el ímpetu
De tu mala estrella,
Por la pétrea quietud
De este día amargo




La cólera ocupando los minutos
El tiempo balanceándose en tu mortaja,
y en los rostros atónitos,
y en las bocas silentes,
en las vagas miradas,


El tiempo esculpiendo el vacío que nos dejas
Afilando sus aristas metálicas
Cincelando la soledad a golpes secos
Tallando tu ausencia a martillazos
.
Y un silencio de plomo llenando el aire,
Ocupando el espacio,
ahogando quejas .
un silencio de plomo tiembla en los labios,
y la tarde de acero te abre las puertas,
un silencio de plomo,
un silencio de bronce y campanas quietas.

Qué madre no aguantó el dolor contigo
arañando el áspero vació de su vientre
Qué madre no murió ese día contigo
desafiando los implacables cimientos de la muerte


Qué madre no beso tu frente lívida
con un beso redentor e ilimitado
Y te negó el último amparo.
La última bendición,
La última mano.


Si Dios sabe perdonar,
Que la perdone
Pero no en mi nombre,
Ni en el nombre del resto de las madres
Ni en el nombre de la tierra
que alberga la semilla,
ni en el nombre del sol
que la germina.


Yo no se perdonar,
ni quiero

A SANDRA PALO

Me sobra el tiempo y la rabia
Para llorar por ti.
Me sobra el tiempo y las ganas
Para rezar por ti
Me sobran las razones
Para gritar de rabia
Para no perdonar ni ahora
Ni en mil años
Para exigir justicia.
Para pedir que no haya sol
Ni pan,
Ni agua,
Ni perdón,
Ni misericordia,
Ni piedad,
Ni reinserción
Ni caminos de tierra,
Ni caminos de asfalto, fuera de las rejas del penal.
Quien tiene el poder de perdonar
Por el daño que hicieron a otros.
Con que palabras
Se da voz a los muertos,
Con que luz
Se iluminan sus tinieblas,
Con que argumentos
Se justifican sus muertes
Con que pañuelos
Se enjugan las lágrimas,
Con que magia
Desaparece el dolor
El dolor que se enquista
En el pecho de una madre,
Y no permanece larvado,
Y no lo mitiga el tiempo,
Ni la fe,
Ni siquiera la justicia,
Que justicia
Devuelve la vida a un inocente
Que justicia
Devuelve la paz a los suyos
Que justicia
Destierra la locura del alma
Que justicia desarraiga
El dolor de la sangre
Quien soy yo para perdonar
Quien es nadie para perdonar
Ni en nombre de Dios
Ni en nombre de la ley,


No hay perdón para los miserables
Que siegan el destino de los otros
No hay perdón.
Solo una madre tiene el poder de perdonar.
Y una madre
No perdona ni a Dios
La muerte de un hijo.